martes, 11 de agosto de 2009

Pablo Neruda para HONDURAS

ESTÁN AQUÍ

He de llamar aquí como si aquí estuvieran. Hermanos: sabed que nuestra lucha continuará en la tierra.
Continuará en la fábrica, en el campo, en la calle, en la salitrera.En el cráter del cobre verde y rojo, en el carbón y su terrible cueva. Estará nuestra lucha en todas partes,y en nuestro corazón, estas banderas que presenciaron vuestra muerte, que se empaparon en la sangre vuestra, se multiplicarán como las hojas de la infinita primavera.


LOS ENEMIGOS

Ellos aquí trajeron los fusiles repletos de pólvora, ellos mandaron el acerbo exterminio,ellos aquí encontraron un pueblo que cantaba, un pueblo por deber y por amor reunido, y la delgada niña cayó con su bandera, y el joven sonriente rodó a su lado herido, y el estupor del pueblo vio caer a los muertos con furia y con dolor.Entonces, en el sitio donde cayeron los asesinados, bajaron las banderas a empaparse de sangrepara alzarse de nuevo frente a los asesinos.
Por esos muertos, nuestros muertos,pido castigo.
Para los que de sangre salpicaron la patria, pido castigo.
Para el verdugo que mandó esta muerte, pido castigo.
Para el traidor que ascendió sobre el crimen, pido castigo.
Para el que dio la orden de agonía,pido castigo.
Para los que defendieron este crimen, pido castigo.
No quiero que me den la mano empapada con nuestra sangre. Pido castigo. No los quiero de embajadores, tampoco en su casa tranquilos, los quiero ver aquí juzgados en esta plaza, en este sitio.
Quiero castigo.

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